¿En Qué Consiste la Crianza Respetuosa?

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¿En Qué Consiste la Crianza Respetuosa?

La Crianza Respetuosa  (CR) no es un solo cuerpo de contenidos, sino que es la suma de diferentes disciplinas. Su primera fuente es la Teoría del Apego la cual cuenta con amplias bases científicas. Esta teoría demuestra la importancia de los vínculos primarios con la figura de apego significativa para el bebé. (Para efectos de ejemplificar en que consiste la importancia del apego seguro, nos referiremos a la madre, aunque sabemos de casos en que la figura primordial puede no ser ella por diversos motivos que no son tema de este artículo).

La Parentalidad Positiva, las Neurociencias y las Teorías Evolutivas forman parte de lo que conocemos como CR y no se relaciona con los tiempos o etapas del desarrollo, es decir, con los criterios de las habilidades que debiera ir alcanzando el infante según su edad cronológica.

Hoy sabemos que el desarrollo cerebral (desde las Neurociencias) está en constante interacción con el mundo afectivo (Teoría del Apego). Durante los tres primeros años de vida, todas las estructuras que tienen que ver con la regulación de las emociones están mediadas por las necesidades psico fisiológicas atendidas por la figura de apego, por lo tanto, en la medida que este adulto es capaz de satisfacer y regular sus necesidades, tendremos un cerebro con mejores herramientas presentes y futuras.

El adulto debe tener una respuesta sensible, atendiendo las necesidades del infante, debe percibir la respuesta fisiológica del niño y darle un significado. Esto se logra cuando ambos están coordinados, sintonizados, de este modo es posible que el niño encuentre un medio para aprender la auto regulación. Un adulto que logra este tipo de relación entrega lo necesario para el desarrollo de un apego seguro.

La CR entonces, requiere las habilidades de un adulto para percibir las necesidades del infante. En este sentido, es básico que trabaje sus propias emociones. Un adulto es el modelo a través del cual el niño se observa a sí mismo, por esto, es crucial que sepa de su propio mundo emocional y de sus respuestas ante situaciones estresantes.

Muchas veces se confunde la CR con la falta de límites, por el contrario, los límites son necesarios porque entregan, entre otras cosas, un marco, un lineamiento por donde el niño puede transitar y lo provee de una sensación de seguridad.

La Parentalidad Positiva requiere de una sintonía con las necesidades del niño, pero también con las de la pareja. Padre y madre deben aprender y trabajar sus propias emociones y, sobre todo, estar de acuerdo en el modo de responder ante las demandas del niño. La CR tampoco es dejar que los niños hagan lo que quieran, junto con los límites, están los modelos de padre y madre y solo a través de la repetición de la conducta que uno desee que el niño aprenda lograremos que incorpore dicha conducta.

La CR es enseñar a través del ejemplo y la repetición. Es lo contrario al maltrato, ya sea físico o psicológico.

Entonces tenemos los elementos a la base de la CR; la Teoría del Apego, el aporte de las Neurociencias que nos han mostrado cómo se desarrollan las conexiones neuronales del bebé y como el afecto y el cuidado y la sincronía promueven y facilitan un desarrollo cerebral sano y la Parentalidad Positiva.

Los premios y los castigos no son parte de la CR. Esto intimida al niño, se transforma en una especie de adiestramiento: si haces lo que yo digo te premio, si no, te castigo. Eso tampoco enseña, el niño aprende cuando logra ver reflejado lo que siente en la conducta del adulto. Es muy importante saber que antes de los tres años no tiene las estructuras mentales que le permitan pensar en estrategias o manipulación para lograr lo que busca. Ese es un pensamiento de adulto que posee las “herramientas mentales” para elaborar estrategias

Cuando un niño presenta una pataleta, una rabieta debemos descartar primero las variables fisiológicas que puedan estar afectándolo (hambre, sueño, frío o calor, si durmió bien o tiene fiebre, etc.). Si queremos controlar una pataleta, por ejemplo, debemos contactarnos con nosotros mismos e intentar traducir lo que esa sensación significa. Ponerle palabras simples y concretas para decirle al niño lo que sentimos que a él le está sucediendo.

La Parentalidad Positiva es una práctica, un ejercicio que requiere voluntad y persistencia. Requiere de contactarnos y de “bajar” literalmente a la altura del niño, mirarlo a los ojos e Intentar pensar como él y ser muy empático.

De este modo validamos sus sentimientos, no les imponemos lo que nosotros quisiéramos que hiciera o como se comportase, somos capaces de sentir lo que el siente y podemos traducir ese sentimiento en palabras, ser la persona que el necesita para ordenar su experiencia a través del lenguaje.

En el año 2006, en Europa, se utiliza el término Parentalidad Positiva para crear un marco teórico en las políticas públicas. Dado todos lo acontecimientos de violencia y descontento, en especial de los jóvenes en nuestro país, vale la pena considerar seriamente si no debiésemos nosotros también imitar este modelo y cambiar, desde la desregulación emocional, los malos tratos y el lenguaje, a una crianza que respete al niño como un individuo, escuchando e interpretando sus necesidades y no insertarlos dentro de un sistema que no los valida ni respeta su individualidad.

La práctica de la CR con nuestros hijos es la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros nietos.

 

Ps. Jacqueline Deutsch G.

 

Bibliografía:

  • El Apego (Bowlby, John. 1993)
  • El Extraño Orden de las Cosas (Damasio, Antonio, 2018)
  • Intervención Neuropsicológica Infantil (Pardos Véglia, Alexandra. 2019)
  • The Feeling of What Happens: body, emotion and the making of conscious (Damasio, Antonio. 2000)
2019-12-23T16:09:36+00:00diciembre 23rd, 2019|crianza, padres|0 Comments

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