La Crianza en Tiempos Difíciles

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La Crianza en Tiempos Difíciles

La Crianza en Tiempos Difíciles

Los niños, al igual que los adultos, muy probablemente se sienten asustados y amenazados por la situación de violencia que se vive en el país. Eventos traumáticos puntuales o situaciones de estrés continuas trastocan nuestro mundo, dejamos de sentirnos seguros, perdemos el control sobre lo que nos puede pasar. Las reacciones de nuestros hijos se ven influenciadas por nuestro comportamiento. Nosotros, y los adultos cercanos a ellos, somos sus modelos, les enseñamos a través de nuestras acciones, palabras y lenguaje no verbal, cómo interpretar la situación y cómo reaccionar ante ella.
Los niños reaccionan al trauma de distintas maneras, y la intensidad de sus reacciones dependerá, entre otras cosas, del nivel de exposición a la violencia a la que están sometidos. La mayoría de las veces se sienten confundidos con lo que está pasando. Algunos pueden reaccionar alejándose sin poder hablar del asunto, otros hablan sin parar de lo sucedido. Hay niños que se sienten tristes y/o enojados o actúan como si nada hubiese pasado. Las reacciones de los niños pueden ser inmediatas, pero algunos lo expresan mucho tiempo después.
La etapa del desarrollo del niño es fundamental a la hora de abordar lo que está ocurriendo o bien si se ha visto expuesto directamente a actos de violencia. Al hablar de experiencia traumática también se considera la exposición innecesaria a los medios de comunicación (radio, TV y redes sociales, conversaciones y peleas entre adultos) quienes están permanentemente informando de ataques, violaciones, robos, saqueos, etc.
Nuestra tarea principal como padres, profesores y cercanos a los niños, es tranquilizarlos, tratar de reestablecer en ellos un sentimiento de seguridad, que sientan que están a salvo, que están protegidos y que son queridos. Que a pesar de los peligros que pueda haber, nosotros estamos ahí para cuidarlos. Estos son momentos en los cuales necesitan una ayuda especial de los padres. En países que han atravesado conflictos sociales peores que los nuestros se ha estudiado que el factor más importante para proteger la salud física y emocional de los niños son los padres y madres en el hogar.
Nosotros podemos ayudarles a fortalecer sus defensas emocionales, a trabajar sus emociones, podemos brindarles el apoyo y la protección necesaria para enfrentar la situación.

Recomendaciones Básicas.

• Trata de mantener la calma. Los niños captan nuestra angustia. Mientras más tranquilos estemos con más calma responderemos a sus necesidades y ellos se sentirán más seguros.
 No hagas como si nada estuviese pasando ni evites hablar del tema. Los niños son inteligentes, saben que algo no anda bien y pueden preocuparse si perciben que tenemos miedo de hablar sobre lo que ocurre. Además, si no le hablamos nosotros, les preguntarán a otras personas y no sabemos qué información puedan recibir.
• Diles la verdad. Aclara sus dudas, explícales la situación a través de un lenguaje simple y sencillo. No te extiendas hablando de temas que no tienen que ver con su pregunta. Intenta ser concreto y no dar detalles innecesarios que los puedan angustiar.
 Mantén una rutina y normas los más normales posibles. Mantener las rutinas (comidas, baño, juegos, dormir, etc.) es muy importante. La rutina pone orden, les da seguridad, es “terreno conocido”, los tranquiliza. Pero no debemos ser inflexibles, al niño le puede costar más hacer sus tareas o irse a dormir.
• Sé cariñoso, y en la medida de lo posible, mantente cerca del niño. Nuestra presencia y contacto físico les da seguridad, los reconforta y nos permite darnos cuenta de sus reacciones. El abrazo, el dejarlos sentarse con uno, el estar tiempo extra con ellos al acostarse, los hace sentirse queridos y a salvo.
 Permítele y ayúdale a expresar lo que siente, realizando actividades como el dibujo y/o el juego. Esto les permite expresar sus emociones a través del lenguaje no verbal. El niño más que comprender tus palabras, se expresa a través del lenguaje simbólico, por lo tanto, comunícate con él a través de su propio lenguaje.

  • Evita que vea imágenes violentas o que estén presentes en discusiones políticas acaloradas.
    • Realiza con ellos actividades positivas como juegos, cantos, dibujos, salidas al parque (sólo si es seguro)
    • Fomenta las relaciones sociales, aumenta tu círculo de apoyo. Promueve los lazos y el intercambio con familiares, amigos y vecinos. Probablemente estén viviendo situaciones similares a las tuyas. Conversen y lleguen a acuerdos en cómo enfrentarán la situación con los niños. Una misma línea de acción es necesaria para que se cumpla el objetivo: proteger la integridad física, mental y emocional de tu hijo.
     Háblales de otros temas, cuando estamos angustiados, inseguros de nuestro futuro, no tenemos espacio para pensar en otras cosas distintas que no sea resolver nuestra situación. Busca un espacio para calmarte y luego habla con tu hijo, limita ese tipo de conversaciones y evítalas delante de ellos.
    • Planifica arreglos prácticos que brinden seguridad, como mantenerse comunicados y a donde ir. Haz planes que den un sentido de seguridad, como evitar ciertas calles o regresar a cierta hora. Cuéntales tus actividades. Eso les hará sentirse más seguros.
    • Combate la intolerancia y promueve la convivencia. Es importante revisar nuestra propia agresividad, nuestro lenguaje y los comentarios que hacemos sobre la situación. Debemos ponerle un signo PARE al ambiente de odio e intolerancia que se ha generado en el país y evitar “echar más leña al fuego”. Los insultos, las generalizaciones tales como “todos son xxx” metiendo a todo un grupo en un mismo saco nos hace daño. Debemos evitar el uso de un lenguaje que exprese descalificación, burla, humillación y ofensa.
    Esto no quiere decir que aceptemos las injusticias y la violencia, que no tengamos que defender nuestras ideas. Si hay responsables puedes señalarlos, pero sin generalizar. Es necesario bajar el tono de la discusión, no todo es blanco o negro, también hay matices. Protejamos a nuestros hijos de una polarización llena de etiquetas que ha fracturado a nuestro país y roto la convivencia, de un ambiente intolerante que ha hecho un gran daño físico, social, moral y emocional a nuestras familias y nuestra sociedad.

NO DEJEMOS QUE LA VIOLENCIA SE META EN NUESTROS CORAZONES Y NOS DOMINE. LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE TAMBIÉN DESDE NUESTROS HOGARES A TRAVÉS DEL DIÁLOGO, FOMENTANDO LA PAZ Y EL RESPETO AL OTRO Y LAS DIFERENTES IDEAS.

Nota:
Para poder cuidar a nuestros hijos, debemos chequear primero cómo estamos nosotros, los adultos a cargo. Conversa con el colegio y ve que medidas están tomando y, por ningún motivo, dejes que los adoctrinen con ideas políticas. La escuela debe enseñar otras cosas, dentro de las cuales está la Educación Emocional, la tolerancia y la empatía, fundamentales para la sana convivencia.

Si tienes dudas respecto de cómo enfrentar alguna situación según la edad de tu hijo, puedes consultar a través del blog.
www.psicologiaenelhogar.cl

Ps. Jacqueline Deutsch
Mg. En Psicoanálisis

Bibliografía:
“¿Qué podemos hacer? (Carolina de Oteiza, colab. Grupo de profesionales de Apoyo en Crisis). 2014

Fotografía gentileza de Alexas Fotos en PIXABAY

2019-11-10T20:46:18+00:00noviembre 10th, 2019|colegio, Niños, padres, Uncategorized|0 Comments

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