Neurociencias y Educación

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Neurociencias y Educación

 

Qué es la Neurociencia en la Educación?

Es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. La neurociencia  añade fundamento científico actual y rigor pedagógico a referentes del desarrollo infantil como Piaget, Vigodsky, Ausubel, Pickler y un largo número de autores que han investigado en el aprendizaje y la educación.

Existe una confluencia de teorías antiguas avaladas por los nuevos descubrimientos que han ido generando una abundante cantidad de descubrimientos y teorías. Los avances en neurociencia han permitido entender con mayor claridad, cómo aprendemos. Sabemos ahora que no reside en una zona en concreto del cerebro sino que se basa en reforzar la conectividad entre las neuronas.

El proceso de desarrollo del Sistema Nervioso (SN) comienza desde el mismo momento de la fecundación, absorbiendo lo que pasa en el medio. Alcanzar la madurez cerebral toma toda nuestra infancia y adolescencia, aproximadamente hasta los veinte años de edad.

El neurodesarrollo es un fenómeno que sucede en un continuo, no hay separación real, no existen etapas. Además en todo momento suceden simultáneamente múltiples adquisiciones de muy variadas habilidades. Pero siempre hay alguna adquisición que protagoniza cada etapa, porque en ese momento tiene mayor peso o su aparición es más notoria que las demás.

Al final de la gestación, el feto, cada uno de nosotros antes del nacimiento, tendrá un cerebro en el que se pueden distinguir sin dificultad las estructuras características del cerebro humano.

Si hay una alteración del neurodesarrollo, no se hará evidente hasta que no se espere la aparición de la función a adquirir. De modo que las carencias particulares en el neurodesarrollo se ponen de manifiesto a partir de determinadas edades, siendo muy difícil detectarlas con anterioridad.

Neuronas Espejo.

Quizás uno de los mayores descubrimientos ha sido el de las neuronas espejo (NE). Sabemos que la imitación constituye una poderosa herramienta de aprendizaje. El cerebro humano está habilitado con diferentes mecanismos que nos permiten imitar acciones. Los bebés son capaces de reproducir expresiones faciales y, en el caso de los adultos, también se imitan conductas básicas. Nos contagiamos de la risa de los demás, nos emocionamos al ver una película triste… Parece que estamos hechos para sentir lo que sienten los demás, para empatizar con ellos y entenderlos profundamente. Es así como el aprendizaje colaborativo tiene todo el sentido para ser aplicado.

Una educación competitiva e individualista no se sirve de las NE, así como tampoco este tipo de educación es un reflejo de lo que será su vida laboral de adulto, en la cual la cooperación y el trabajo en equipo son claves.

Sin Emoción, no hay Aprendizaje.

Para que se produzca cualquier aprendizaje tenemos que apelar a la emoción. El proceso se produce cuando algo nos genera curiosidad, se deriva la motivación (intrínseca) y ponemos atención en ello, entonces se puede dar el aprendizaje.

La amígdala es un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad del cerebro, situada en lo que se conoce como el sistema límbico.  Aquí es donde se procesan y almacenan las reacciones emocionales.

Una vez que tenemos emoción en el aprendizaje, buscaremos que lo que aprendamos tenga una utilidad práctica, que esté contextualizado. No se aprende a través de la memorización. Cuando la motivación se activa ante nuevos conocimientos, se *mielinizan las conexiones neuronales, siendo más rápidas y accesibles.

Dicha información, proveniente de la amígdala, se dirige al lóbulo prefrontal. La toma de control, la concentración y la memoria a corto plazo (las llamadas Funciones Ejecutivas), se encuentran localizadas aquí. Mientras mayor es la motivación, más se activan las funciones ejecutivas.

Además, cuando la emoción es positiva generamos oxitocina, serotonina y adrenalina que son los neurotransmisores necesarios para realizar nuevas conexiones neuronales.

Por lo tanto, el aprendizaje que se encuentra ligado a las emociones, consigue movilizar eficientemente la toma de decisiones y la memoria a largo plazo, es un aprendizaje consolidado y que perdura a través del tiempo. Además, permite ser recuperado de forma voluntaria y consciente y ser aplicado correctamente a nuevas situaciones.

Esto es especialmente importante en etapas del desarrollo como lo son la infancia y la adolescencia, que es cuando se están formando más conexiones nuevas en el cerebro.

La motivación es una actitud activa, no solo mentalmente sino que físicamente. Tener un alumno sentado durante tres horas en una sala de clases no tiene ningún sentido desde el punto de vista del aprendizaje. El ejercicio, por ejemplo, sobre todo el aeróbico, oxigena el cerebro lo que hace que funcione mejor.

El músculo produce una sustancia llamada Irisina que se dirige hacia el cerebro lo que facilita la plasticidad neural y que, a su vez, está a la base del aprendizaje.

Hemos hablado antes que las zonas del cerebro maduran en diferentes tiempos por lo que hay que educar teniendo en cuenta los periodos sensibles de aprendizaje. Se da valor a la atención temprana para observar síntomas de que algo no está funcionando correctamente y abordarlo cuánto antes.

Sin embargo, adelantar procesos es un ERROR porque cuando no están maduras algunas zonas, el aprendizaje se detecta como negativo y la amígdala, no potenciará las conexiones neuronales. Por ejemplo, en lo referente al debate de aprender a leer y escribir a los 5 años, está estudiado que un porcentaje altísimo de niños y niñas a los 6 – 7 años han terminado de formar todos los circuitos sinápticos y aislar los axones para que la información vaya con nitidez de las áreas cerebrales que se encargan de leer y escribir. Por lo que este proceso se dará con  motivación y satisfacción. Mientras que adelantarlo, genera problemas en aquellos niños y niñas que aún no hayan madurado estas áreas y que por tanto, tengan que hacer un esfuerzo innecesario y desajustado a su edad, generando sensación de displacer o estrés que construyen circuitos neuronales menos funcionales a la larga.

Forzar a través del estrés o mediante contextos negativos hará que los aprendizajes no se puedan realizar correctamente. Si el estrés es crónico se altera el patrón de conexiones permanentes y se genera un cerebro más inestable, con menor gestión emocional y peor autoregulación (como lo son ambientes tensos o inseguros).

Los Neuromitos.

  • La letra con sangre entra. Falso, sin alegría no se puede aprender.
  • Si en la infancia se sobre estimula el cerebro, tendrán más capacidades cognitivas. «Cuánto antes y más mejor». Falso, aprender en los primeros años requiere espontaneidad, placer y juego entre lo motor y lo sensorial y esto no se produce forzando o sobre estimulando el cerebro.
  • Escuchar música clásica hace niños más inteligentes. Falso, se ha confundido con el hecho comprobado de que escucharla influye en la realización de tareas que realizan.
  • Sólo se utiliza el 10% del cerebro. Falso, el cerebro utiliza todos sus recursos en la resolución de problemas o en los procesos de aprendizaje y memoria.
  • Hay que enseñar para el hemisferio izquierdo y derecho. Falso, no trabajan de forma independiente ni tienen preferencias por unas áreas y otras. Todos hemos visto la imagen del hemisferio derecho como el creador, al artístico y el izquierdo como el analítico, los talentos que se difieren de cada hemisferio  son el producto de la función conjunta de ambos.
  • Hay que enseñar en función de si son niños visuales, auditivos o cinestésicos. Falso, enseñar así ha producido resultados desastrosos porque se alteran los procesos de enseñanza naturales y se desequilibra el desarrollo del niño por la preferencia a un u otro canal.
  • El cerebro funciona como un ordenador. Falso, aún no se conoce el funcionamiento íntimo de las funciones del cerebro no como en los ordenadores. Además, el cerebro funciona en base a significados emocionales y de conciencia.
  • Se debe hablar bien una lengua para aprender otras. Falso, los niños y niñas con dos lenguas maternas adquieren ventajas cognitivas.
  • El cerebro del hombre y de la mujer difieren en la forma de aprender. Falso, no existen datos que lo demuestren.

A través de todas las evidencias entregadas por las neurociencias, podemos entender y potenciar el aprendizaje, tener niños más felices y motivados por asistir al colegio, pero es necesario realizar un cambio de paradigma respecto de la educación escolar. Les estamos pidiendo a los niños que aprendan bajo presión y, cuando ellos sienten que no dan lo suficiente como para satisfacer las exigencias del colegio (y el hogar), se generan problemas de autoestima y depresión, falla la motivación cuando sienten que sus esfuerzos no dan los resultados esperados.

Bajo estas circunstancias, es muy difícil que su amígdala se «prenda»,  cuando insistimos que aprenda en ausencia de motivación pierde la  utilidad y el sentido que le da la obtención de un aprendizaje significativo y consolidado en el tiempo.

 

Ps. Jacqueline Deutsch G.

*Mielina: La mielina permite que las señales eléctricas entre las neuronas, se propaguen con gran rapidez a través de los axones. Su principal valor añadido que estas vainas le aportan a la neurona es la velocidad en la propagación de las señales eléctricas

Bibliografía:

  • Neuroeducación: Solo se Puede Aprender Aquello que se ama (2017) Francisco Mora
  • The Neuroscience of Psychotherapy: Healing the Social Brain (Third  Edition) (2017) Louis Cozolino
  • The Connected Child The Connected Child, (2005) Karyn Purvis. Institute of Child Development https://child.tcu.edu/karyn

 

 

2019-05-20T21:01:19+00:00mayo 20th, 2019|colegio, Educación|0 Comments

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