¿Qué es La Integración Sensorial?

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¿Qué es La Integración Sensorial?

La integración sensorial es un proceso complejo que permite recibir, organizar e interpretar los estímulos que recibe el Sistema Nervioso Periférico, transmitiendo la información hacia el Sistema Nervioso Central y la Corteza Cerebral. Las investigaciones llevadas a cabo los últimos treinta años, dan cuenta que el desarrollo de los diferentes sistemas sensoriales comienza a exhibir su función antes del nacimiento. El primero (y el más antiguo de los sentidos en términos evolutivos) es el olfato, luego el feto se vuelve sensible al tacto, seguido muy de cerca por la sensación de movimiento y la capacidad de ubicar nuestro cuerpo en el espacio (sistema propioceptivo) las capacidades sensoriales y químicas que participan del gusto y el olfato y luego el sentido del equilibrio y movimientos (sistema vestibular) y la audición. Por último, comienza el desarrollo de la visión que termina de formarse después del nacimiento.

La integración sensorial se centra primordialmente en tres sentidos básicos: táctil, vestibular y propioceptivo A pesar de que estamos menos familiarizados con estos tres sistemas sensoriales que con la visión y la audición, estos son críticos para nuestra supervivencia y nuestro desarrollo armónico. La interrelación entre sentidos es compleja, pero básicamente nos permiten experimentar, interpretar y responder a diferentes estímulos del medio ambiente, de manera de interpretar una situación en forma correcta y poder emitir una repuesta apropiada.

Un niño con dificultades en la Integración Sensorial presenta problemas al momento de interpretar la información que proviene de estos tres sistemas sensoriales. Su nivel de actividad puede ser inusualmente alto o bajo, puede estar en movimiento constante o fatigarse fácilmente, aunque también pueden fluctuar entre estos extremos. En general, el niño tiene dificultades en el «filtrado» de la información que le llega de sus sentidos, para decidir a qué responder y qué estímulos ignorar y por lo tanto aparece desorganizado y fuera de sincronía con su medio ambiente. Los problemas en la coordinación motora gruesa y/o fina también son comunes cuando estos tres sistemas son disfuncionales y también pueden observarse retrasos en el habla, el lenguaje y un bajo rendimiento escolar.

Los niños hipersensibles se sienten abrumados frente a la estimulación sensorial y caracterizan por:
• No tolerar luces brillantes y ruidos fuertes como las sirenas de las ambulancias.
• Negarse a llevar ropa porque sienten que les pica o les irrita; incluso después de quitarle todas las etiquetas; o los zapatos porque los notan “demasiado apretados”.
• Distraerse con ruidos de fondo que otros parecen no escuchar.
• Temor a que los toquen por sorpresa y evitar los abrazos incluso de adultos familiares.
• Tener un miedo exagerado a los juegos con movimiento, como los columpios, balancines, etc.
• Con frecuencia tienen problemas para entender dónde está su cuerpo en relación con otros objetos o personas, lo que los hace más torpes y tropezar frecuentemente.
• Tener dificultad para medir la fuerza que aplican: por ejemplo, pueden romper el papel al borrar o al dejar los objetos con demasiada fuerza con el aumento de las probabilidades de romperlos.

Los niños hiposensibles necesitan de mayor estimulación sensorial. Pueden presentar:
• Una necesidad constante de tocar a las personas o texturas, incluso cuando no es socialmente aceptable.
• No entender qué es el espacio personal incluso cuando los niños de su edad ya lo hacen.
• Tener una tolerancia extremadamente alta al dolor.
• No ser conscientes de su fuerza.
• Ser muy inquietos e incapaces de sentarse tranquilos.
• Les gustan mucho las actividades como saltar, chocarse y estrellarse.
• Disfrutar de presión profunda como abrazos muy apretados
• Desear movimiento intenso y/o giratorio
• Querer que los lancen al aire y saltar sobre los muebles y trampolines.

Los niños con problemas sensoriales manifiestan en ocasiones comportamientos extremos, como gritar si se les moja la cara o tener pataletas violentas al vestirles, porque las sensaciones físicas que les ocasionan les resultan insoportables.
Podrían tener cambios de humor muy intensos en respuesta a distintas condiciones ambientales. Por ejemplo, un niño de seis años puede sentirse bien en un entorno tranquilo con un adulto calmado. Pero si lo lleva a un supermercado con una sobrecarga de estimulación visual y auditiva, lo más probable es que no logre regularse y tenga una gran pataleta, que esté totalmente fuera de control, sin importar lo que la persona que esté a su cargo haga, hasta que el niño quede exhausto.

Además de esta pérdida del autocontrol debido a las sobrecargas sensoriales, también suelen atacar verbalmente, o ponerse agresivos. Pueden salir corriendo (tener una respuesta de lucha o huida) ajenos al peligro que pueden correr. Esto no es comprensible para todas las personas, pero puede que reaccione de esa manera porque está alejándose de algo que verdaderamente le molesta, o esté buscando un lugar en donde pueda sentirse tranquilo y calmarse.

Estas conductas han sido ampliamente estudiadas en niños diagnosticados con autismo o que se encuentran dentro del espectro autista (Asperger). Las neuroimágenes, han demostrado que existen retrasos en el procesamiento sensorial de estos niños. Sin embargo, no todos los diagnosticados con autismo presentan esta desorganización sensorial. Por otra parte, hay niños que presentan serias dificultades en la Integración Sensorial y no son autistas ni están dentro del espectro. Los problemas sensoriales también pueden presentarse en niños con Trastornos de Déficit Atencional con hipo o hiper actividad (TDAH) y en los Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) así como en otros retrasos del desarrollo; o presentarse por sí solos.

Muchas veces se requiere de ayuda para lograr manejar esta compleja situación, en este caso, se trabaja junto con los Terapeutas Ocupacionales (TO) ya que son los especialistas en la evaluación y tratamiento de niños que tienen problemas sensoriales. Los TO involucran a los niños en actividades físicas diseñadas para regular su entrada sensorial, para hacer que se sientan más cómodos, seguros, y capaces de concentrarse. El tratamiento generalmente se lleva a cabo en un gimnasio sensorial, un espacio preparado con chalecos con pesas, trampolines, almohadas extragrandes, piscinas de bolas, y otro equipamiento destinado a proporcionar estimulación sensorial terapéutica supervisada por un TO. Diseñan una especie de “dieta sensorial” porque se les va administrando el o los estímulos de forma graduada y regulada, de manera que los pueda ir integrando de a poco.

Debido a que los niños con problemas sensoriales son todos tan diferentes, y debido a que los TO usualmente no están conectados con instituciones de investigación, la parte científica no está ahí para corroborar la evidencia clínica. Dentro del ámbito de la psiquiatría y otros profesionales de la salud mental, el Trastorno Sensorial per se, no es considerado como entidad diagnóstica, sin embargo, la mayoría admite que las diferencias en los procesamientos sensoriales son reales. Se sabe que las terapias y ejercicios ayudan a los niños a sentirse mejor y a funcionar mejor.
La observación y comprensión de los padres es esencial, en especial porque existen conductas disruptivas y muchas veces aparentemente injustificadas pero que corresponden a una respuesta exagerada o inadecuada debido a una falla en la Integración Sensorial.

A los niños hipersensibles o hiper- reactivos es necesario prepararlos con anticipación, explicándoles donde van, cómo van a llegar y qué van a hacer. Lo que buscan es predictibilidad. Necesitan del orden y la rutina, cuando no perciben su medio ambiente como estable se sienten inseguros y no son capaces de autorregularse.
Los niños hipo sensibles o hiperreactivos, necesitan de mucho estímulo para reaccionar, por lo general tienen una rica vida interior, pero una vez que responden a los estímulos externos, pueden llegar a ser muy desafiantes. Necesitan emociones más fuertes para activarse y suelen tener conductas temerarias porque a través de estas reaccionan.
Si está trabajando con un terapeuta ocupacional, pregúntele qué puede hacer en casa para reforzar su dieta.

Ps. Jacqueline Deutsch G

Fuente:

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2018-12-09T01:53:09+00:00diciembre 9th, 2018|Niños|0 Comments

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