El Duelo en la Niñez

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El Duelo en la Niñez

La muerte de un ser querido, de alguien cercano y a quien extrañaremos con mucha frecuencia, es un dolor que cuesta aceptar. Cuando pensamos en un niño que pueda verse enfrentado a algo similar, la tendencia es a evitarle el dolor, pero sabemos que en algún momento debemos decírselo. ¿Cómo dar esta noticia? ¿De qué manera podemos contarla y evitarle la pena y el impacto de la pérdida de alguien querido?

En el siguiente artículo, se intentará dar respuesta a algunas de las dudas más comunes que manifiestan los padres cuando deben hablarle de la muerte a sus hijos (se considerará la etapa hasta los 10 años Si bien la edad no garantiza el logro de un pensamiento más abstracto que permita la comprensión de la muerte, nos ajustaremos a la clasificación propuesta por J. Piaget acerca de las características en el desarrollo del tipo de pensamiento de acuerdo a la edad cronológica)

Cuando la pérdida afecta a todo el núcleo familiar, depende en gran medida cómo experimenten los adultos el proceso del duelo, el modo en la cual lo vivirá también el niño, básicamente porque en su mente la idea de muerte es un tipo de pensamiento que requiere de un aparato psíquico más complejo. La imitación de las conductas de los modelos significativos para el niño/a, les dará la pauta de cómo reaccionar.

Uno de los pasos más difíciles para los adultos es contarle a un niño que alguien a quien quiere mucho, ha muerto: ¿Cómo hacerlo?, ¿Qué decir? Son preguntas comunes, pero de difícil respuesta. Cada individuo es único, ya sea niño o adulto y variables como la composición de la familia y la religión, modulan la forma en la cual daremos esta noticia. Sin embargo, existen ciertos criterios básicos que han de ser considerados en todos los casos.

Decir la Verdad: Lo primero es decir la verdad, siempre y ojalá lo antes posible, porque los niños se dan cuenta, independiente de la edad que tengan, que algo grave está sucediendo. Tienen el derecho a saber lo que ocurre y es sano y necesario que lo sepan (tanto para el adulto. como para el niño). Mantener en secreto la muerte de un ser querido y cercano solo genera angustias. Se le dirá la verdad, de la forma más cariñosa posible y adaptando la información a su edad. Mantenerse en silencio, la incertidumbre o las mentiras casi nunca darán buen resultado.

Respetar los ritmos propios:  Cada individuo es diferente uno de otro.  Hay que dar a cada niño el tiempo que necesite para aceptar la noticia, comprenderla y procesarla. Lo importante aquí es saber que el duelo tiene sus fases y que no nos las podemos saltar, todo lleva un determinado tiempo.

Puede haber niños que al principio no se den cuenta de lo que está pasando, no lo asuman y necesiten un tiempo mayor para asimilarlo y empezar a hacer su duelo, sin embargo, habrá otros que, desde el primer momento, sí se vean tremendamente afectados.

La edad del niño: La mayoría de los niños, antes de los 10 años, no llegan a comprender lo abstracto del concepto de muerte, es decir su irreversibilidad y que es definitiva, permanente y universal. Antes de los 5 años es muy escasa la tendencia a llorar por un duelo. Lo que suele haber, sobre todo, es perplejidad y confusión. Por esta razón es que preguntan reiteradamente dónde está y cuándo regresará.

Los niños menores de 7 años se encuentran dentro de la etapa del desarrollo del pensamiento mágico (Piaget) Este se caracteriza, en este caso, porque realmente creen que la persona volverá desde donde se fue. Es importante decirles que esto no ocurrirá, pero con un lenguaje similar al de ellos, es decir, mediante el juego, personajes de fantasía y cuentos que sean de su interés. Según mi experiencia, películas como El Rey León y Coco, son excelentes herramientas para hablar de la muerte, el duelo y como superarlo. Es un lenguaje sencillo pero lleno de significado.

El Cementerio: La cuestión de si llevar al niño al funeral o no, es una decisión absolutamente personal. Independiente de la causa de la muerte, si fue por una enfermedad o algo repentino, así como las implicancias de la religión que se profese, es fundamental darles la posibilidad de despedida, ya sea a través de una carta, de manera figurada o visitando después de un tiempo el lugar del entierro. Si decide llevarlo/a al funeral, es una buena idea que haya otra persona cercana a la familia y al niño, que represente una figura de cuidado y de apoyo, para que lo contenga y a su vez, esta persona pueda salir con él/ella si así se requiere. Es recomendable tomar atención en sus conductas cuando tomó conocimiento de la noticia, para decidir si exponerlo a una escena tan penosa, ya que puede ser contraproducente en niños extremadamente sensibles.

El rol del Colegio: Éste debe estar al tanto de lo sucedido, para que los profesores del niño le puedan dar apoyo, lo acojan y acompañen, y no solo durante los primeros momentos, también a posteriori en el colegio deben conocer la situación, por ejemplo, si el niño perdió a uno de sus progenitores, para que se tenga en cuenta a la hora de llevar a cabo las actividades familiares, como el día del padre o de la madre, gestionar adecuadamente estos temas desde allí.

Los amigos y compañeros: Ellos suelen ser un buen soporte emocional para el niño, especialmente al socializar y mantener sus relaciones estables. Esto permite que, de a poco y a su ritmo, retome las actividades como eran antes.

La duración del período de duelo, depende de cada persona y de cada situación, pero lo normal es tener un mínimo de tres meses. Ahí es cuando tenemos que estar pendientes y valorar si la ayuda de un profesional puede ser necesaria o no, ya sea para el niño o él o los adultos involucrados.

Cuando un duelo familiar no es bien sobrellevado por quienes son los adultos que son el soporte emocional de los niños/as, ellos lo pasan especialmente mal. Un duelo complicado, cuya intensidad desborda a la persona adulta, puede llevarlo a permanecer en ese estado sin lograr avanzar en el proceso. Superarlo toma tiempo y va cursando diferentes etapas hasta llegar al momento de la aceptación.

Ps Jacqueline Deutsch G

 

Fuente:

 

American Academy of Pediatrics (Copyright © 2004) http://ebooks.aappublications.org/content/caring-for-your-school-age-child-ages-5-to-12

Cómo ayudar a su hijo a enfrentar la muerte de un ser querido

https://kidshealth.org/es/parents/death-esp.htm (2018)

Duelo Patológico – Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (2016)

www.psicociencias.com/pdf/Duelo-patológico.pdf

2018-12-09T00:50:43+00:00diciembre 8th, 2018|Niños|0 Comments

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