Enfoque Bio Psico Social de la Discapacidad

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Enfoque Bio Psico Social de la Discapacidad

Stgo, 27 de noviembre, 2018

En toda enfermedad, no importa su origen o cómo esta fue adquirida, el diagnóstico es fundamental para elegir el tratamiento adecuado. Desde un simple resfrío, hasta un grave trastorno físico o mental.
Cuando nos encontramos con enfermedades congénitas, es decir, cuando el bebé nace con una discapacidad, el acompañamiento psicológico es uno de los ejes fundamentales para el tratamiento, debido a su complejidad y la importancia de sus consecuencias. Debe ser abordado por un equipo multidisciplinario, comprendiendo médicos especialistas y psicólogos bien formados en tratar las consecuencias psicológicas de estas patologías.

En el momento de entregar el diagnóstico, los miembros de la familia deben afrontar grandes cambios: el anuncio compromete la vida del paciente y su familia en el pasado, en el presente y también en el futuro, asociado a la incertidumbre del pronóstico de la enfermedad. Son momentos cruciales en sus vidas, porque el descubrimiento de una enfermedad congénita puede ensombrecer los proyectos de vida y poner a prueba el funcionamiento anterior de la familia.
Los padres ven truncado un proyecto de familia (pasado) y deben planear otro completamente distinto (futuro) para el cual no estaban preparados (presente). Sin duda, el hecho de no tener noticia previa de que su hijo/a pueda nacer con una enfermedad, hace que la experiencia sea aún más traumática.
Quizás uno de los elementos más dramáticos es el sentimiento de culpa que acompaña a estos padres, el cual vivencia cada uno de manera particular, pues responden de acuerdo con su propia historia con la culpa y la resolución de sus experiencias de dolor y pérdida. Los autorreproches y los autocastigos suelen estar presentes y son extremadamente desgastadores y no cumplen ningún propósito. Es muy común que, ya sea la madre, el padre o ambos, sientan consciente o inconscientemente, la permanente necesidad irresoluble de reparación hacia el hijo/a con discapacidad.
Por su parte, el niño se va desarrollando dentro de un mundo que para el/ella es normal., Hasta que se da cuenta de que hay cosas que no puede hacer o que tal vez nunca podrá. Aprender a tolerar esa frustración no es fácil y requiere de todo el apoyo de su familia y del equipo que lo acompaña en el proceso de aceptación y crecimiento, de manera que desarrolle una habilidad muy necesaria dentro de la vida de todos los seres humanos, pero que en ellos cobra un sentido fundamental: la resiliencia.
A lo largo de las diferentes etapas de la vida de la persona con discapacidad, se observa cómo sus manifestaciones psicológicas se pueden traducir en estados depresivos, ansiedad, inhibición o pérdida de la posibilidad de proyectarse en el futuro, cuando estas no son diagnosticados a tiempo y reciben el tratamiento adecuado.
En la actualidad se promueve el Modelo Social de la discapacidad, que implica un cambio radical de paradigma con relación a cómo sistemáticamente se ha valorado a la persona con discapacidad.
Este enfoque deja atrás el modelo médico, rehabilitador o de beneficencia /caritativo y pasa a posicionar a las personas con discapacidad como sujetos de derecho.
En la teoría, se reconoce a la persona con discapacidad como parte de la diversidad humana, sin embargo, en la práctica, según el entorno sociocultural en el que se desarrolle, todavía suele ser visto como un objeto de discriminación y exclusión, es por esto, que es necesario que la discapacidad se redimensione, para dar un paso desde la rehabilitación hacia la inclusión.
Además, se requiere escuchar la voz del paciente, sus expectativas, sus retos y aspiraciones personales y su relación deseada con el entorno. Los objetivos y las metas del programa de rehabilitación deben ser significativos para el niño/a y la familia, pero especialmente enfatizando su participación social en todos los ámbitos del desarrollo humano, sus intereses y estilo de vida.
La meta es dejar atrás el modelo médico asistencial, enfocándose en la rehabilitación y la inclusión. Para esto, necesariamente el enfoque del tratamiento debe ser Bio-Psico-Social.

Jacqueline Deutsch G.
Psicóloga.
Fuente:
https://oritel.org/novedades/

2018-11-28T01:29:40+00:00noviembre 28th, 2018|Adolescentes, Niños|0 Comments

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